El Valor del Anillo

16.03.2021
Maestro vengo porque me siento...

Me dicen que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¬ŅC√≥mo puedo mejorar? ¬ŅQu√© puedo hacer para que me valoren m√°s?

El maestro sin mirarlo le dijo: Cuanto lo siento, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quiz√°s despu√©s... Y haciendo una pausa agreg√≥- Si quisieras t√ļ me podr√≠as ayudar a m√≠, entonces podr√≠a resolver este tema con m√°s rapidez y despu√©s tal vez te pueda ayudar.

-Ehh... Encantado maestro, titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien, asinti√≥ el maestro. 

Se quit√≥ un anillo que llevaba en el dedo peque√Īo de la mano d√°ndoselo al muchacho. 

-Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Tengo que vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.

El muchacho apenas lleg√≥, empez√≥ a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con alg√ļn inter√©s, hasta que el  joven dec√≠a lo que pretend√≠a por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos re√≠an, otros le daban vuelta la cara y s√≥lo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En af√°n de ayudar, alguien le ofreci√≥ una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero la joven ten√≠a instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechaz√≥ la oferta. Despu√©s de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, a m√°s de cien personas, y abatido por su fracaso, mont√≥ su caballo y regres√≥.

Cuanto hubiese querido el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

-Maestro, no es posible conseguir lo que me pediste. Quiz√°s pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda enga√Īar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Que importante lo que dijiste joven amigo, contest√≥ sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¬ŅQui√©n mejor que √©l para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y preg√ļntale cu√°nto te da por √©l. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aqu√≠ con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo: Dile al maestro muchacho que si lo quiere vender ya, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.

-¬°Cincuenta y ocho monedas!

-Si, replicó el joyero. Yo sé que con el tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Si√©ntate, dijo el maestro despu√©s de escucharlo. T√ļ eres como este anillo, una joya valiosa y √ļnica. Y como tal, s√≥lo puede evaluarte un experto. ¬ŅQu√© haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto volvi√≥ a ponerse el anillo en el dedo peque√Īo.

by Jorge Bucay